El Descendimiento de la Cruz

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El Descendimiento de la Cruz (De Kruisafneming)

Autor: Rogier van der Weyden (1399-1464)

Fecha: Hacia 1436 (Gótico) Óleo sobre tabla.

220 x 262 cm. Museo del Prado (Madrid, España)

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El cuadro que tienen ante ustedes es obra del pintor flamenco Van Der Weyden, y una de sus más famosas obras. Representa una escena de la Pasión de Cristo: el Descendimiento de la Cruz, que aunque no aparece muy detallada en la Biblia, es un tema muy recurrente en la pintura. Se trata de la parte central de un tríptico que encargó el gremio de ballesteros de Lovaina (Bélgica) para la iglesia de Santa María de Extramuros. El pintor homenajeó a dicho gremio colocando unos diminutos adornos en forma de ballesta en las esquinas.

Y ahora resumiré un poco la historia de como llegó el cuadro hasta España, que no tiene pérdida:

Estuvo más de un siglo en su iglesia, hasta que María de Hungría que era hermana de Carlos I, y gran coleccionista, adquirío la obra a cambio de un maravilloso órgano valorado en 1500 florines y una copia del cuadro obra de Michel Coxcie, este trueque fue documentado por Vicente Álvarez, y en 1549, el cuadro ya estaba en manos de la regente. En su viaje a Países Bajos, el principe Felipe (futuro Felipe II) vió el cuadro y su tía se lo regaló. En 1555 se lo trajo a España en un barco que naufragó, aunque gracias al minucioso embalaje, el cuadro se rescató sin daños graves.

El cuadro lo restauraron a petición del rey Felipe, para disimular las grietas que tenía, y se le añadieron las dos portezuelas para devolverle su antigua fisonomía de tríptico, aunque al final las volvieron a quitar. La obra pasó por sitios como El Pardo y el Escorial, donde hay una copia.

En 1936, durante la Guerra Civil de España, lo llevaron a Ginebra (Suiza) hasta que en 1939, se lo devolvieron a España y lo colocaron en el Museo del Prado, donde aún hoy permanece. A pesar de todos estos “trotes” que tuvo que soportar el cuadro es impresionante lo bien que se conserva del tiempo.

Ahora pasemos a hablar sobre lo que sucede en el cuadro: representa el descendimiento de Cristo de la Cruz, José de Arimatea y Nicodemo ayudan a bajar su cuerpo por una escalera, mientras María sufre un desfallecimiento y su rostro se llena de sufrimiento, varias personas intentan evitar que se caiga. Ambos personajes, Madre e Hijo, aparecen en la misma postura, simbolizando el paralelismo entre el sufrimiento de María y el de Jesús. En el cuadro también aparecen más personajes llorando con un pañuelo en la cara, entre ellos, María Magdalena, cuyas lágrimas están representadas con mucho realismo.

Las figuras están sutilmente separadas en grupos, sobre un fondo dorado, símbolo de lo divino y lo eterno.

El cuadro muestra muy bien los gestos y padecimientos de cada uno, una de las principales características de la pintura  del gótico, que a diferencia del románico, los personajes contaban con expresividad en el rostro.

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El Entierro del Conde de Orgaz

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  El Entierro del Conde de Orgaz

Autor: El Greco (1541-1614)

Fecha: 1587 (Manierismo) Óleo sobre lienzo

480 x 360 cm. Iglesia de Santo Tomé (Toledo, España)

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Estamos ante una de las más famosas obras de este artista nacido en Candía, Creta. Probablemente también lo sea de toda España, se le caracteriza por las figuras alargadas y serenas, y su estilo es muy característico.

En el cuadro vemos a Gonzalo Ruiz de Toledo, el señor de la villa de Orgaz (Toledo), que aunque no era conde, el artista le puso ese nombre. Estamos presenciando un milagro que ocurrió en su enterramiento: los santos Agustín y Esteban, descendieron del Cielo para enterrarlo personalmente, gracias a la vida de devoción y humildad que mostró el noble durante su vida, y su actos de caridad.

entierro

Las vestiduras doradas de los santos, contrastan con las de las diversas personas cercanas del noble, que visten de luto con una discreta gorguera blanca, todos están muy serios y un silencio sepulcral inunda la escena. Todos los labios están sellados. Entre estos señores, está también el Greco, autorretratado. Los estampados y diseños de las vestiduras están representadas con mucho detalle. En la casulla de San Esteban vemos representado incluso su mismo martirio.

El cuadro está divido en dos partes: la parte terrenal, y la parte celestial, coronando la escena. Un ángel porta en sus manos el alma del señor de Orgaz, representada con forma de feto, y un camino entre las nubes en forma de útero simboliza el parto a la vida eterna.

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El señor que se encuentra ligeramente de espaldas al espectador admira el cielo, su nombre es Pedro Ruiz Durón, y es el ecónomo parroquial. Su roquete es transparente, algo muy difícil de conseguir.

A la derecha del todo, vemos al párroco de Santo Tomé, Andrés Nuñez, es el que oficia la misa por el difunto. Su casulla es morada, color que corresponde a dicha ceremonia, con los bordes dorados.

 A la izquierda de San Esteban hay un niño que señala al “conde”. Según los entendidos, podría ser el hijo del Greco, Jorge Manuel. Se sabe que tiene 10 años, pues hay un pañuelo con su fecha de nacimiento que sale de su ropa.

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En la parte superior aparece Jesucristo, vestido de un blanco potente y luminoso, irradia luz a toda la zona superior de la escena. Acompañado de la Virgen María y San Juan Bautista que reciben el alma del noble. Sobre las nubes aparecen más santos, entre ellos reconocemos a San Pedro, con las llaves del Cielo, a Felipe II y al Papa Sixto V. A la derecha de todos ellos, aparece Lázaro, simbolizando la resurrección.También hay varios querubines y ángeles que se asoman.

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El Greco aceptó el encargo de esta obra en el año 1586, más de un siglo y medio después de que el entierro de el noble tuviese lugar. Este fue uno de los primeros retratos colectivos de la historia de la pintura en España, y fue pintado en la madurez artística del pintor, por ello podemos ver presentes en este cuadro, todas sus cualidades artísticas.

El conjunto de la obra es una obra maestra del arte renacentista en España y uno de los símbolos de la ciudad de Toledo.

Las Cigarreras

cigarreras  Las Cigarreras

Autor: Gonzalo Bilbao (1860-1938)

Fecha: 1915 (Post-romanticismo) Óleo sobre lienzo.

305 x 402 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. (Sevilla, España)

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El cuadro nos muestra una escena costumbrista en el interior de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, conocida como “La Tabacalera”. Gonzalo Bilbao se inspira para esta obra en las Hilanderas de Velázquez. Podemos ver las labores de las trabajadoras, como muestra de la industria de principios del s. XX. Dichas empleadas comenzaban su trabajo a los 13 años normalmente, y no había edad límite para la jubilación. Cobraban un salario de 2 pesetas de la época a diario. Al menos les daba para ser independientes o mantener una familia poco numerosa.

En el centro de la escena, vemos a una señora que hace un descanso para amamantar a su hijo, lo cuál provoca espectación entre las demás compañeras más cercanas, consiguiendo una escena maternal y cordial como principal tema en la obra. Mientras tanto el resto, continúa con la elaboración de los cigarros.

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Escena principal

La sala es alargada y muy profunda, dando la sensación de formar parte de la sala donde está el cuadro. La luz proviene de unas ventanas circulares en el lateral derecho, uno de ellos ilumina la escena central, quedando otras zonas del cuadro en semipenumbra.

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Detalle del fondo de la escena

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Zona del cuadro en penumbra

Gonzalo Bilbao propició a la modernización de la pintura sevillana en su transición del s.XIX al s.XX. Entre cuadro de gran formato, el pintor da rienda suelta a su creatividad y expone todas sus técnicas, poniendo como tema principal a la mujer sevillana.

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Detalle de una de las trabajadoras.

El pintor recibió la medalla de honor en la Exposición Nacional de 1915, celebrada en Madrid. A su regreso, fue homenajeado por un grupo de cigarreras, orgullosas de haber sido retratadas por un pintor de reyes y aristócratas que también supo retratar a la sociedad trabajadora y ciudadana y a las cigarreras.

La tienda del anticuario

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La Tienda del Anticuario

Autor: Luis Paret y Alcázar (1746-1799)

Fecha: 1772 (Transición de rococó a neoclasicismo) Óleo sobre tabla

50 x 58 cm. Museo Lázaro Galdiano (Madrid, España)

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Esta obra tan curiosa, es obra de Luis Paret y Alcázar, autor de otras obras igual de interesantes y que veremos más adelante. La obra prodece de la colección del infante Don Luis de Borbón, y es titulada la “Tienda de Geniani”, que podría ser un vendedor italiano, como los muchos que abundaban en la capital. Su estilo es rococó, a pesar de que durante su vida empezaba a imponerse el Neoclasicismo, con artistas como Mengs. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La obra nos muestra el interior de una tienda de antiguedades, un anticuario. Este tipo de representaciones, se hicieron muy famosas durante esta época, se trata de una escena costumbrista que refleja muy bien a la burguesía del siglo XVIII.

Podemos observar los artículos que se venden en la tienda, como si fuésemos un cliente más. Algunos objetos están ordenados en vitrinas, decoradas con rocalla.  Las paredes están cubiertas de tapices, alfombras y ricas telas. Jarrones, y vajillas de porcelana, y demás menaje. También hay espejos, relojes, y otros muebles para la casa.

Ha entrado una señora a curiosear en la tienda con otra mujer que parece ser su acompañante, y los dependientes la atienden, y le muestran más objetos en una caja en el mostrador de la tienda. Aunque ella, no parece estar muy interesada y se fija más en el espectador. Otros caballeros, no hacen más que admirar la belleza de la dama.

La tienda está muy iluminada, y los colores resaltan de una forma muy alegre. La representación de los brillos de los trajes, y de las texturas tan realistas, convierten a esta obra en una de las mejores de este pintor madrileño.

 

La Familia de Carlos IV

la familia de carlos ivLa Familia de Carlos IV

Autor: Francisco de Goya

Fecha: 1800 (Neoclasicismo) Óleo sobre lienzo

280 x 336. Museo del Prado (Madrid, España)

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Este retrato representa a la familia real española de aquel momento en que reinaba Carlos IV. Goya se inspiró en las Meninas (Familia de Felipe IV) y en la Familia de Felipe V, para pintar este cuadro. El Prado conserva varios de los bocetos preparatorios.

La Reina María Luisa y Godoy, planearon como debía de pintarse el cuadro, así evitaban largas sesiones de posado. Así, una vez acordado, Goya se trasladó a Aranjuez, donde residía la corte.

La distribución de los personajes es muy importante para conocer la jerarquía de cada uno. En el centro, la reina María Luisa, acompañada de la pequeña infanta María Isabel y del infante Francisco de Paula, al que le da la mano. Viste un traje típico del neoclasicismo intentando parecerse a las túnicas femeninas de la Antigua Roma, o a los peplos de la Antigua Grecia, fruto de un especial interés que surgió  por la era Clásica, a partir de 1748, cuando se descubrió Pompeya. A la derecha de la reina según mira el espectador, está el rey Carlos IV, que no ocupa el centro, como correspondería a su categoría, Goya da a entender que en esta monarquía, la Reina era la que mandaba. En cambio, el rey sería un cero a la izquierda, y no lo retrata muy agraciado físicamente como lo haría José de Madrazo.

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En el grupo de la izquierda, están el futuro Fernando VII y el infante Carlos María Isidro, que sostiene su espada. Hay una señora que mira atrás y sería la mujer de Fernando VII, que aún no existía.

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Claramente inspirándose en las Meninas, aparece Goya a la izquierda y tras un lienzo pintando la obra.

En conjunto, podemos ver como al fondo hay próxima una pared, privando de espacia a la escena, y carente de punto de fuga, para que nos fijemos más en los personajes. Ellos, aparecen retratados sin movimiento, y todos a la misma altura, aunque separados en tres grupos. Las condecoraciones, bandas, encajes y brocados, contrastan con la blancura y sencillez de la piel. Goya al retratar, no oculta lo feo, y pinta a las personas tal y como son.

En el cuadro, el pintor juega con la graduación de las luces y las sombras, muy conseguidas y que atribuyen más realismo al cuadro, que es una de las mejores obras de este pintor español.

Escenas de la Pasión de Cristo

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    Escenas de la Pasión de Cristo

Autor: Hans Memling

       Fecha: hacia 1470 (Gótico tardío) Óleo sobre tabla de roble

      57 x 92 cm. Galería Sabuada de Turín (Turín, Italia)

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Esta pintura, obra de Hans Memling (pintor flamenco) representa al detalle las distintas escenas de la Pasión de Cristo, empezando por la Expulsión de los Mercaderes del Templo, hasta su Resurrección. Todo ello transcurre en Jerusalén, representada como una ciudad del Medioevo. Casas con tejados a dos aguas, grandes chimeneas, altas torres, cúpulas y chapiteles presiden los distintos episodios del cuadro, y son el telón de fondo. Las escenas deben leerse, desde la esquina superior izquierda, hasta la esquina inferior derecha.

Ahora voy a mencionar algunos detalles del cuadro: En la entrada de Jesús en Jerusalén, le vemos montado en una borriquita mientras una multitud con hojas palma le acompaña. Bajo el techo de una pequeña casa, Judas pacta con el Sumo Sacerdote, que va a traicionar a Jesús para que lo juzguen y condenen. Más abajo y en otra casa a las afueras, se celebra la Última Cena, aunque solo podemos ver a ocho apóstoles por cuestiones de espacio. Juan está reclinado sobre Jesús, y Judas esconde la bolsa de las treinta monedas. En el centro de la obra se haya una gran plaza donde se llevan a cabo tres escenas diferentes: Una de ellas es Jesús ante Pilato, es acusado por el sanedrín de declararse rey de los judíos y revolucionar a las masas. Obsérvese, en el frontón de la puerta el relieve de Cristo Rey, símbolo de que Jesús es rey, pero no de este mundo, sino del Reino de los Cielos, y es lo que le dice a Pilato durante su interrogatorio. En el medio, la flagelación y a la derecha, Jesús es expuesto ante el pueblo para que se decida su futuro (culpable o inocente).

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Finalmente, Cristo abandona las puertas de Jerusalén con la cruz a cuestas camino del monte Calvario donde será crucificado, muerto, y posteriormente sepultado, para que a los tres días, resucite de entre los muertos.

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El cuadro fué un encargo de Tommaso Portinari, que era el representante de la banca de los Médici, en Brujas (Bélgica) con motivo de su boda. Él y su esposa aparecen en la parte inferior del cuadro (izquierda y derecha respectivamente).

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Tiempo después, la obra sería llevada a Florencia, y donada al hospital de Santa María Nuova. Posteriormente caerían en manos de Cosme Médicis, y después al papa Pío V, que la donó a un convento dominico en Bosco, y donde estuvo escondido por la invasiones napoleónicas, hasta que el rey Victor Manuel I la cedería en 1832 a la galería donde actualmente está expuesto.

El Minueto

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Escena de Carnaval: El Minueto

Autor: Giovanni Domenico Tiepolo (Giandomenico) 1727-1804

Fecha: 1750 (Neoclasicismo) Óleo sobre lienzo.

Museo Nacional de Arte de Cataluña (Barcelona, España)

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Aprovecho que estamos en Carnaval para publicar una entrada sobre este cuadro tan interesante, que representa esta fiesta y una danza muy popular durante el siglo XVIII y que se mantuvo vigente hasta la Primera Guerra Mundial (1914). Este baile se llamaba “minueto” o “minué” y que viene del francés “menuet”, que significa pequeño y conformaba uno de los bailes de la suite barroca, junto con la gavota, la chacona, la giga, el rigodón, etc. Hasta nuestros días, de todas las danzas que he mencionado, es la que ha soportado mejor el paso del tiempo y en algunas ocasiones se sigue bailando.

Giandomenico, pintó muchos cuadros de la misma temática y todos muy parecidos, y algunas de estas versiones se conservan en el Museo del Louvre (París, Francia)

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     Otra versión de la obra, con más personajes

La obra se inspira en las obras de teatro de Carlo Goldoni, (1707-1793, dramaturgo italiano) donde participan los personajes de la Comedia del Arte, como Polichinela, el Arlequín, o Columbina, que llevan máscaras y lujosos y elegantes trajes. El baile tiene lugar en el jardín de una villa, y a menudo a los pies de una estatua. Como muchos sabremos, el Carnaval es un muy relevante en la ciudad de Venecia, y nadie se lo podía perder. La sociedad del siglo XVIII se escondía bajo grandiosos festejos, máscaras y efímeros bailes y pasatiempos, por no asumir la decadencia en la que se encontraban por aquel entonces.

Este tipo de cuadros costumbristas no enseñan como vivía la clase pudiente en aquella época.

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Minueto. (75,6 x 120 cm) Óleo sobre lienzo.

Como último punto, Giandomenico era un pintor y grabador, se le considera el mejor representante de la transición del rococó, al siglo XIX, ya que en el cuadro se aprecia la estatua romana, y un templo al fondo, pertenecientes al Neoclasicismo (vuelta a lo clásico) y las ropas de estilo rococó que estaban a punto de pasar de moda. Tenía una familia de pintores, su hermano Lorenzo y su padre Giambattista. Ejerció influencia en el joven Goya, quien a finales de siglo, se hartaría del Neoclasicismo y abriría el camino hacia el Realismo.

La Última Cena

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       Autor: Juan de Juanes

       Fecha: hacia 1562 (Renacimiento) Óleo sobre tabla.

   116 x 191 cm. Museo del Prado. (Madrid,España)separador

Esta obra de Juan de Juanes (1507-1579) representa la última cena, una escena del Nuevo Testamento, muy común en la pintura de todos los tiempos. La cena se lleva a cabo en una sala romana con cortinajes verdes, columnas, y una ventana en el punto de fuga, por la que se ve un paisaje. Juan de Juanes, represento en esta obra, el momento más importante de la cena. Jesús, que esta en el centro, bendice el pan y lo reparte. Sin embargo, destaca que lo que Jesús tiene en la mano no es un pan, es una hostia sagrada que todavía no existía. El resto de comensales, que son los apóstoles (discípulos de Jesús) se encuentran casi todos en actitud orante y muy atentos a lo que está haciendo, pero a la derecha del todo, Judas Iscariote, que viste amarillo, está a punto de levantarse de la silla y marcharse con la bolsa de las treinta monedas, con las que traicionará a Jesús.

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Sobre la mesa, hay una bandeja plateada, hogazas de pan, cuchillos, una botella de vino… Pero lo que más destaca es el Santo Cáliz, que es el mismo que se custodia en la Catedral de Valencia, y que según la tradición podría ser el Santo Grial. Durante la cena de Pascua, los judíos guardaban la vajilla común de todo el año, y sacaban la vajilla lujosa.

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A los pies de la mesa, hay una palangana, que nos recuerda al acontecimiento que tuvo lugar previamente en la cena. Jesús lavó los pies a sus discípulos, como muestra de amor y humildad.

La obra fue encargada para el retablo mayor de la iglesia de San Esteban, en Valencia. El pintor realizó varios cuadros con el mismo tema, pero esta, es la más colorista y avanzada del pintor. Los colores que él utiliza nos recuerdan a los de Rafael (1483-1520).

Sin duda una obra muy importante y característica del Renacimiento español.

Panguingue

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        Panguingue / Escena de Interior

    Autor: José Taviel de Andrade

        Fecha: 1895 (Post-romanticismo) Óleo sobre lienzo

     60 x 88 cm. Propiedad particular.

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Esta obra es la mejor que pintó José Taviel de Andrade, militar español (1857-1910) Antes de describir el cuadro voy a referirme brevemente a su vida: Asignado como teniente a los 23 años (1880) en Filipinas, fue nombrado profesor de Arte en la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Manila. Se le conoce comúnmente como el carcelero del médico, filósofo, escritor y héroe nacional filipino José Rizal, el cual ansiaba el cambio de colonia española a provincia, de las Filipinas, y por eso le condenaron a muerte por revolucionario.

  Rizal escribió al historiador y etnógrafo Fernando Blumentritt, que Taviel de Andrade, era un “teniente culto y educado de la Guardia Civil que pertenecía a una familia noble; habla inglés y francés, y sabe cómo dibujar”.

En 1896, el pintor, fue nombrado Gobernador Político-Militar de Zamboanga.

En 2007, el Museo Ayala de Manila, expuso sus pinturas y dibujos, según los autores de la obra “Islas Filipinas”, es una colección importante para conocer la vida de los filipinos de la época.

Este cuadro representa una escena de interior y observamos a un grupo de nativos, jugando a las cartas. El juego se llama Panguingue y fue típico en esa zona. Parece ser que están jugando en una posada, o taberna. Observamos la ropa suelta y las camisas por fuera de los pantalones. En primer plano, vemos a una señora con una falda de cola, negra y roja que podría ser la dueña de la taberna, con una bandejita de chupitos. Sobre la falda, viste un mandil al que llaman “cabaya”. La blusa transparente de tela de hierba.

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El anciano del gallo de pelea, se ha quitado las típicas zapatillas que solo cubren los dedos de los pies. En la mesa juegan personas de todas las edades; el cuadro es todo un juego de miradas. A la izquierda de la anciana, un hombre intenta mirar sus cartas, y esta las esconde, pero no se da cuenta de que las está mirando la joven de su derecha.

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El tipo de perfil, busca en sus bolsillos alguna moneda para apostar. En la pared hay un espejo, una estampita, y un perchero donde colgar los sombreros. Al fondo, una puerta que llevaría a la despensa de la taberna, y también un tendedero.  En el suelo, una caja de costura. Todo está pintado con sumo detalle.

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El cuadro fué subastado en la Galería Ansorena de Madrid por 250.000 pesetas el 6 de febrero de 1996. Actualmente, no se sabe el paradero de la pìntura. Es posible que haya vuelto a Filipinas. Hay una copia de la obra, de propiedad particular, cuyo autor es Arturo Visedo.

                                                             PanguingueCopia de la obra por A. Visedo (60 x 80, óleo sobre lienzo)

La Ronda de Noche

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La Ronda de Noche / De Nachtwatch

Autor: Rembrandt

Fecha: 1642, Barroco. Óleo sobre lienzo.

359 x 438 cm. Rijksmuseum. (Ámsterdam, Países Bajos)

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El cuadro que tienen ante ustedes es una de las obras más conocidas del pintor neerlandés Rembrandt, y una de las joyas de la pinacoteca del Rijskmuseum, especializado en el arte del país. La Corporación de Arcabuceros de Ámsterdam, (soldados que portaban arcabuces) encargó a este cuadro para decorar el Gran Salón de su cuartel, su sede. El propósito de este cuadro era pintar un retrato colectivo de los componentes de esta corporación, aunque Rembrandt decidió hacerlo de otra forma: los personajes no están posando, si no que se dedican a sus propios menesteres. Aparecen los 18 miembros de la milicia, cada uno pagó 100 florines al pintor por aparecer en el cuadro.

El cuadro representa al capitán Frans Banninck Cocq diciendo al teniente Willem Van Rytenburg que ordene a la compañía a que inicie la ronda diaria. Por el envejicimiento de la pintura, los colores se oscurecieron, por eso parece que la ronda se llevó a cabo por la noche. Aunque al limpiar el cuadro, se descubrió que era de día, se conservó el nombre de “Ronda de Noche”. Al tiempo en el que el capitán ordena que comience la guardia: el álferez iza la bandera de la compañía, el tamborilero comienza a marcar el ritmo, y el perro comienza a ladrar sobresaltado. Un soldado carga la escopeta con pólvora y el piquero prepara las lanzas. Todas las figuras están en movimiento, y están saliendo de la puerta del cuartel.

Destaca la figura de una niña vestida con un traje amarillo, y que lleva una gallina. Hay cierta controversia sobre la identidad de la niña, algunos piensan que era la esposa del pintor.

detalle Detalle del cuadro donde aparece la niña.

Rembrandt consiguió crear el efecto de que los personajes parezcan que salen del cuadro. Gracias a la mano del capitán, o la espada del teniente que parece que se puedan tocar. También esto se consigue añadiendo mucho suelo por donde caminan los personajes hacia el espectador. Hace mucho tiempo, decidieron colocar el cuadro en el Ayuntamiento de Ámsterdam. Cuando trajeron el cuadro, descubrieron  que era más grande que la pared a la que estaba destinado, y que no cabía. No tuvieron ningún reparo en recortar el lienzo, por lo tanto, el cuadro que hoy en día vemos, es más pequeño que cuando lo pintó Rembrandt.

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Copia del cuadro, donde se pueden ver las partes que recortaron.

Una vez pintado el cuadro, no gustó nada a la compañía. Algunos se sintieron hasta ofendidos, y otros reprocharon que no se les veía con claridad, por lo que para solucionar este incoveniente, se pintó arriba y a la derecha de la puerta, una cartela con los nombres de cada uno de los retratados.

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Detalle del relieve de la espada.

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 El álferez izando la bandera.

Sin duda una obra maestra, no sólo del arte neerlandés, si no también del mundo entero.